¿Burbuja de la IA? El BIS advierte de que la carrera de un billón de dólares por la inteligencia artificial podría poner en riesgo a los inversores
Grete Suarez
10 jul 2026
Aunque nunca hayas comprado acciones de inteligencia artificial, es posible que tu cartera ya esté expuesta al boom de la IA. Un nuevo informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS) advierte de que la carrera por liderar la inteligencia artificial está impulsando una ola de inversión sin precedentes, aumentando el riesgo de turbulencias en los mercados si las expectativas no llegan a cumplirse.
Si inviertes en un ETF del S&P 500, un plan de pensiones o un fondo indexado global, es muy probable que ya estés participando en el auge de la inteligencia artificial, aunque nunca hayas comprado acciones de, por ejemplo, Nvidia.
Las mayores empresas tecnológicas representan hoy una parte desproporcionada de los principales índices bursátiles, lo que significa que millones de inversores dependen cada vez más de un reducido grupo de compañías que lideran la carrera de la IA.
El Informe Económico Anual 2026 del Banco de Pagos Internacionales (BIS), conocido como el banco central de los bancos centrales, sostiene que la inteligencia artificial podría convertirse en uno de los avances tecnológicos más importantes de las próximas décadas.
Sin embargo, el BIS muestra su preocupación por la intensa carrera para dominar esta tecnología. Se espera que las mayores empresas tecnológicas del mundo inviertan más de un billón de dólares en infraestructura de IA entre 2025 y 2026, apostando a que las inversiones de hoy generarán los beneficios de mañana. Según el informe, este boom de inversión entraña riesgos financieros que podrían extenderse mucho más allá del sector tecnológico si esas expectativas no llegan a cumplirse.
Antes de invertir, conoce tu perfil de riesgo.
¿Por qué preocupa a los economistas la apuesta de un billón de dólares de las grandes tecnológicas por la IA?
La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores de los mercados financieros, la inversión empresarial y el crecimiento económico. Sin embargo, los economistas ven claras similitudes entre la actual carrera inversora por la IA y algunos de los mayores episodios especulativos de la historia, como la fiebre de los canales de la década de 1830, la burbuja ferroviaria británica de los años 1840 o el estallido de la burbuja puntocom en el año 2000.
“La magnitud y la velocidad del actual boom de inversión en IA, acompañadas de expectativas de importantes ganancias de productividad, guardan similitudes con estos precedentes,” señala el BIS. “Estos episodios terminaron con una brusca reversión de la inversión que provocó recesiones a escala económica.”
La comparación no pretende sugerir que la inteligencia artificial carezca de valor económico real. Al contrario. El informe cita estudios que muestran mejoras de productividad de entre el 20% y el 50% en numerosas tareas laborales, reforzando el enorme potencial de la IA a largo plazo.
Lo que preocupa a los economistas es el motivo por el que las empresas están invirtiendo con tanta agresividad. Más que una muestra de confianza absoluta en la tecnología, el informe sostiene que esta carrera inversora está impulsada cada vez más por la presión competitiva. Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y otros grandes proveedores de servicios en la nube compiten por construir la infraestructura necesaria para desarrollar modelos de IA cada vez más potentes porque creen que solo unas pocas compañías acabarán dominando el mercado.
“La intensa competencia aumenta el riesgo de que las empresas comprometan recursos en exceso en proyectos de inversión cuyos retornos siguen siendo inciertos, dejando a todas ellas vulnerables a posibles decepciones en los beneficios esperados de la IA,” afirma el informe.
Ese miedo a quedarse atrás ha llevado el gasto en inteligencia artificial a niveles sin precedentes. Si el crecimiento de los ingresos no cumple las expectativas, el BIS advierte de que ello “podría desencadenar una retirada repentina de la financiación y convertir el boom del gasto de capital en un prolongado desplome de la inversión.” El mayor riesgo, por tanto, puede no ser la tecnología en sí, sino la enorme cantidad de dinero comprometida antes de que sus beneficios económicos a largo plazo estén realmente demostrados.
La deuda oculta detrás del boom de la inteligencia artificial
Construir centros de datos, adquirir chips avanzados y ampliar la infraestructura de computación en la nube requiere cantidades ingentes de capital. Aunque las mayores empresas tecnológicas siguen financiando gran parte de estas inversiones con recursos propios, una proporción cada vez mayor procede de fondos de crédito privado y otros prestamistas no bancarios que operan con una supervisión regulatoria menor que la de la banca tradicional.
El BIS advierte de que esto ha creado una red cada vez más compleja de relaciones financieras entre los grandes proveedores de infraestructura en la nube, los desarrolladores de IA, los fabricantes de semiconductores y las empresas que construyen esa infraestructura. En algunos casos, las tecnológicas invierten en startups de inteligencia artificial mientras firman contratos plurianuales para suministrarles capacidad de computación. Al mismo tiempo, muchos centros de datos son financiados por terceros inversores y posteriormente arrendados mediante contratos de larga duración.
«Las condiciones de estos acuerdos suelen divulgarse de forma muy limitada, con el riesgo de que un mismo activo sea utilizado como garantía en varias ocasiones», advierte el BIS.
La preocupación es que estas estructuras financieras dificultan identificar dónde se concentran realmente los riesgos. Si la inversión en inteligencia artificial se ralentiza o los beneficios esperados no llegan, la financiación podría secarse rápidamente y poner bajo presión a toda la cadena de suministro, desde los fabricantes de chips y las constructoras hasta los prestamistas que respaldan esta expansión.
Dado que una parte creciente de esa financiación procede de fondos de crédito privado, hedge funds y otras entidades menos reguladas, una corrección podría propagarse mucho más deprisa que en crisis anteriores. Zhang Tao, representante del BIS para Asia-Pacífico, declaró al South China Morning Post que un ajuste podría producirse “mucho más rápido que en anteriores episodios de crisis bancarias.”
¿Qué significa esto para quienes invierten en fondos indexados?
Puede que tengas más exposición a la inteligencia artificial de la que imaginas. Las mayores empresas tecnológicas representan ya una parte muy relevante del S&P 500 y de muchos índices bursátiles mundiales, lo que hace que millones de fondos indexados, planes de pensiones y carteras de inversión dependan cada vez más del comportamiento de las compañías que lideran la carrera por la IA.
Lee también: ¿Qué hacer si la inteligencia artificial sustituye tu trabajo?
Una desaceleración tampoco afectaría únicamente a las empresas tecnológicas. Las compañías que construyen centros de datos, las eléctricas que amplían la red, las ingenierías, los fabricantes de semiconductores y los prestamistas que financian proyectos relacionados con la IA también se han beneficiado del fuerte crecimiento del sector. Si ese ritmo inversor se enfría, todos ellos podrían verse afectados.
El BIS también destaca que los hogares tienen hoy una exposición mucho mayor a los mercados bursátiles que hace una generación. Una corrección generalizada de las acciones relacionadas con la IA podría tener un impacto más acusado sobre el patrimonio de las familias, el consumo y el crecimiento económico que otras caídas bursátiles del pasado.
Las grandes revoluciones tecnológicas suelen tardar más en generar beneficios generalizados de lo que esperan inicialmente los inversores. Los ferrocarriles, la electricidad e Internet transformaron la economía mundial, pero todos ellos atravesaron periodos de sobreinversión y fuertes correcciones bursátiles antes de que surgieran los grandes ganadores. La inteligencia artificial podría seguir un camino similar.
Para los inversores españoles, este puede ser un buen momento para revisar hasta qué punto su cartera está expuesta al sector de la inteligencia artificial. Si inviertes mediante fondos de inversión, también puedes aprovechar el traspaso de fondos, una ventaja fiscal exclusiva de España que permite cambiar de un fondo a otro sin tributar por las plusvalías hasta el reembolso definitivo.

Grete Suarez es periodista financiera y cubre finanzas personales e inversión en España; ex Goldman Sachs y Deloitte, con artículos publicados en Quartz y Yahoo Finance, y productora de noticias en directo para CNN y Fox Business.
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