Economía española mayo 2026: crecimiento, inflación e impacto del precio de la energía
Grete Suarez
4 may 2026
Actualizado: 13 de mayo de 2026
La economía de España en 2026 ha entrado en el segundo trimestre con un impulso mayor de lo esperado, pero el aumento de los precios de la energía ligado al conflicto en Oriente Próximo empieza a ensombrecer las perspectivas. Los datos de abril muestran una economía española que sigue impulsada por la demanda interna, aunque las presiones de inflación en España vuelven a repuntar y los riesgos externos aumentan.
El crecimiento del PIB se mantiene sólido por ahora
El PIB de España creció un 0,6% trimestral en el primer trimestre de 2026, ligeramente por encima de las previsiones y solo por debajo del 0,8% registrado en el trimestre anterior. En términos interanuales, el crecimiento alcanzó el 2,7%, reforzando la idea de una economía resiliente pese a la creciente incertidumbre.
El principal motor sigue siendo la demanda interna, que aportó 0,4 puntos porcentuales al crecimiento trimestral y 3,4 puntos en tasa interanual. El consumo de los hogares destacó especialmente, con un aumento del 0,6% en el trimestre. Este dato cobra relevancia en un contexto marcado por condiciones meteorológicas adversas y un fuerte aumento del precio de los carburantes en febrero y marzo.
El mercado laboral en España se modera en el primer trimestre
El mercado laboral en España mostró cierta desaceleración a comienzos de año. La tasa de paro en España subió al 10,8% en el primer trimestre de 2026, frente al 9,9% del trimestre anterior, tras la pérdida estacional de empleo posterior a la campaña navideña, que dejó 231.500 parados más. A pesar del aumento trimestral, la tendencia general sigue siendo positiva: el empleo se mantiene cerca de máximos históricos y la tasa de paro marca su nivel más bajo en un primer trimestre desde 2008, reflejando la resiliencia del empleo en España aunque la contratación empieza a enfriarse.
La inversión empresarial se desacelera
La formación bruta de capital fijo (la inversión neta en activos como maquinaria, infraestructuras y software) ha comenzado a enfriarse. Tras varios trimestres de sólido avance, aumentó apenas un 0,1% en el primer trimestre, lastrada por el estancamiento de la construcción y el retroceso en el equipo de transporte. Aunque en términos anuales mantiene un avance robusto del 5,8%, este frenazo trimestral hacia el crecimiento cero sugiere una mayor cautela por parte de las empresas.
El crecimiento del comercio exterior pierde fuerza
La demanda externa aportó 0,2 puntos al crecimiento trimestral del PIB, aunque este dato refleja debilidad subyacente. La contribución positiva se debió principalmente a una caída más intensa de las importaciones que de las exportaciones. Las exportaciones de bienes descendieron, afectadas por el aumento del proteccionismo global y los primeros efectos del conflicto con Irán, mientras que los servicios, especialmente los no turísticos, continuaron mostrando fortaleza.
Se esperan más subidas de tipos del BCE
La política monetaria en la eurozona apunta hacia un mayor endurecimiento. Los mercados descuentan hasta tres subidas de tipos del Banco Central Europeo en 2026, lo que podría situar la facilidad de depósito en torno al 2,75% a finales de año. Aunque el impacto inmediato sobre el crecimiento es limitado, unas condiciones financieras más restrictivas podrían pesar más en 2027.
Dicho esto, el último informe de CaixaBank Research sugiere que, si la inflación se mantiene estancada cerca del 3%, el Banco Central Europeo podría verse obligado a mantener los niveles actuales para anclar las expectativas, en lugar de proseguir con un ciclo de bajadas.
En conjunto, los datos del primer trimestre sugieren que la previsión de crecimiento económico de España para el conjunto del año probablemente no alcanzará el 2,4%, aunque debería situarse ligeramente por encima del 2,0%, según las estimaciones de CaixaBank Research. No obstante, ese optimismo es frágil. Gran parte del choque energético aún no se ha filtrado por completo en la economía y los riesgos para los próximos trimestres persisten.
La inflación en España se modera, pero la presión energética persiste
La inflación en España mostró una ligera moderación en abril, aunque las presiones vinculadas al precio de la energía siguen siendo elevadas. Según el indicador adelantado del INE, la inflación general bajó al 3,2% interanual comparado con el 3,4% de marzo, mientras que la inflación subyacente se redujo al 2,8%. De acuerdo con CaixaBank Research, este descenso se explica principalmente por la caída de los precios de la electricidad, apoyada por una mayor generación renovable y las medidas del Gobierno, mientras que los carburantes siguieron encareciéndose.
El componente energético continúa siendo el principal impulsor de la inflación. A pesar de cierta moderación, los precios de la energía aumentaron un 6,3% interanual en abril, con el precio del diésel un 28,5% por encima del año anterior. La evolución mensual refleja una clara divergencia: los precios de la electricidad cayeron con fuerza, con descensos superiores al 11% en tarifas reguladas, mientras que los combustibles siguieron al alza por la presión del petróleo en el contexto del conflicto en Oriente Próximo.
Más allá de la energía, la inflación se mantiene contenida. La inflación de los servicios se moderó hasta el 3,4%, en parte por efectos de calendario de la Semana Santa. La inflación de los alimentos se mantuvo estable en el 3,0%, con una ligera caída en los productos frescos compensada por subidas en los elaborados. Este comportamiento sugiere que los efectos de segunda ronda derivados del encarecimiento energético siguen siendo limitados por el momento.
De cara a 2026, las previsiones apuntan a una inflación persistentemente por encima del 3%. Con el petróleo cerca de los 90 dólares por barril y el gas en niveles elevados, incluso teniendo en cuenta medidas como la rebaja del IVA energético, CaixaBank Research estima que la inflación media podría situarse en el 3% este año, frente a su previsión anterior del 2,4%.
El conflicto con Irán aumenta la incertidumbre económica
El conflicto con Irán se perfila como el principal riesgo macroeconómico para España en 2026, especialmente a través del canal energético. El aumento del precio del petróleo y del gas ya está trasladándose directamente a la inflación. Las estimaciones de CaixaBank Research indican que un incremento del 10% en el precio del petróleo podría elevar la inflación en torno a 0,2 puntos porcentuales.
En el contexto actual, con el petróleo cerca de los 90 dólares por barril, el impacto total podría añadir hasta 1 punto porcentual a la inflación en España en 2026, situándola claramente por encima de previsiones anteriores cercanas al 2,4%.
Los efectos indirectos tardarán más en materializarse. A medida que los costes energéticos se trasladen a la producción, las empresas podrían repercutir estos aumentos en los precios finales en los próximos meses. Históricamente, este proceso tarda alrededor de nueve meses, lo que implica que las presiones inflacionistas podrían intensificarse hacia finales de 2026.
En términos de crecimiento, la exposición directa de España a Oriente Próximo es limitada, con alrededor del 2% de las exportaciones dirigidas a la región. Incluso en un escenario adverso, el impacto directo sobre el PIB sería moderado, en torno a 0,15 puntos porcentuales.
El mayor riesgo proviene de los efectos indirectos sobre la economía global. Una desaceleración en los principales socios comerciales de España, especialmente en la eurozona, podría tener un impacto más significativo sobre el crecimiento, aunque por ahora estos efectos parecen contenidos.
Perspectivas económicas de España en 2026
La economía española mantiene una base sólida, apoyada en el consumo y en la fortaleza del mercado laboral. Sin embargo, el equilibrio se vuelve cada vez más delicado.
Si los precios de la energía se estabilizan y mejora el contexto geopolítico, el impacto sobre el crecimiento podría ser limitado, reduciendo solo algunas décimas del PIB. En ese escenario, España podría mantener un crecimiento cercano a las previsiones actuales.
No obstante, un conflicto prolongado con disrupciones energéticas persistentes supondría un escenario más complejo. El crecimiento podría desacelerarse con mayor intensidad, la inflación mantenerse elevada y las decisiones de política económica volverse más difíciles. Como viene marcando 2026, la evolución de la economía global dependerá en gran medida de si las tensiones en Oriente Próximo logran reducirse.
El artículo se ha actualizado para reflejar ligeros cambios en las últimas previsiones de PIB e inflación de CaixaBank Research.

Grete Suarez es periodista financiera y cubre finanzas personales e inversión en España; ex Goldman Sachs y Deloitte, con artículos publicados en Quartz y Yahoo Finance, y productora de noticias en directo para CNN y Fox Business.
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