Economía de España Abril 2026: la guerra en Irán impulsa riesgos inflacionarios pese al sólido crecimiento
Grete Suarez
12 abr 2026
La economía española entró en 2026 desde una posición de fortaleza. Sin embargo, la escalada de la guerra en Irán ha reintroducido de golpe un riesgo ya conocido: la inflación impulsada por los mercados energéticos globales.
El Gobierno ya ha actuado para contener el impacto. De cara al repunte de viajes por Semana Santa, se aprobó un paquete de ayudas de 5.000 millones de euros, que incluye una reducción de impuestos sobre los carburantes y la rebaja del IVA de la gasolina y el diésel al 10% para aliviar la presión sobre los hogares.
Según CaixaBank Research, España está relativamente protegida frente a choques directos de suministro energético debido a su menor dependencia de la energía de Oriente Medio y a una mayor proporción de renovables. Aun así, los economistas advierten de que la dinámica de precios globales, especialmente del petróleo, el gas y los fertilizantes, podría trasladarse a la inflación y poner a prueba la resiliencia de los hogares en los próximos meses.
Además, la posibilidad de un bloqueo naval de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz supone un riesgo significativo: la industria aérea europea ha advertido de que las reservas de combustible para aviación podrían agotarse en un plazo de tres semanas. Una interrupción de esta magnitud tendría probablemente efectos en cadena sobre el sector turístico español, que representa alrededor del 13% del PIB.
El resultado es una perspectiva a dos velocidades: el crecimiento se mantiene sólido, pero la inflación vuelve a situarse en el centro del debate macroeconómico.
Impacto de la guerra en Irán: ¿por qué España está menos expuesta, pero no inmune?
El conflicto en Irán ha generado preocupación global por posibles interrupciones en el suministro energético, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, un punto estratégico clave para las exportaciones de Oriente Medio. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que la guerra y un eventual bloqueo podrían frenar el crecimiento global y aumentar la inflación debido a las disrupciones de oferta y al encarecimiento de la energía.
En el caso de España, la exposición directa es limitada. Solo alrededor del 10% del petróleo y menos del 2% del gas natural licuado importado pasan por Ormuz, una cifra significativamente inferior a la de muchos socios europeos.
Esta ventaja estructural, junto con una mayor participación de energías renovables, reduce el riesgo de escasez física de suministro. CaixaBank Research subraya que España afronta este shock desde una “posición relativamente favorable”, apoyada por un fuerte dinamismo del crecimiento y fundamentos macroeconómicos mejorados.
Sin embargo, la protección no equivale a inmunidad. Incluso sin interrupciones de suministro, los precios de la energía se determinan en mercados internacionales. Por ello, España sigue expuesta a inflación importada a través del encarecimiento de carburantes, electricidad y transporte. CaixaBank estima que, si los precios energéticos se mantienen elevados, la inflación podría acercarse al 3%, por encima de las previsiones base.
También existen efectos de segunda ronda. El aumento de los costes de fertilizantes y alimentos, señalado por Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), podría presionar al sector agroalimentario español y a los precios al consumo en un contexto de tensiones geopolíticas más amplias.
La inflación vuelve como principal riesgo macroeconómico
Los datos de marzo ya apuntan a un cambio de tendencia. La inflación general en España subió al 3,3%, un punto porcentual más que el mes anterior, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin la intervención del Gobierno (incluyendo las rebajas fiscales sobre la energía) el aumento habría sido más cercano al 4%, según el análisis de CaixaBank Research.
La inflación subyacente (que excluye componentes volátiles como alimentos y energía) se mantiene más contenida en el 2,7%, pero los economistas advierten de que una presión energética prolongada podría trasladarse al conjunto de los precios.
Aunque los datos actuales se alinean con el escenario base de CaixaBank, elaborado antes de la guerra en Irán y que proyectaba una moderación de la inflación hasta alrededor del 2,4% en 2026, ese escenario ahora enfrenta riesgos al alza en función de la evolución de los mercados energéticos. La variable clave es la duración: un repunte energético breve tendría un impacto macroeconómico limitado, mientras que un conflicto prolongado podría anclar expectativas de inflación más elevadas en toda la economía.
El crecimiento se mantiene gracias a la resiliencia de la actividad
A pesar de la turbulencia geopolítica, el motor de crecimiento de España se mantiene intacto. Los indicadores de alta frecuencia sugieren que la actividad económica recuperó impulso en marzo tras un inicio de año más débil debido a condiciones meteorológicas adversas y problemas en el transporte ferroviario. El sector servicios sigue en expansión, mientras que el consumo muestra resiliencia en términos trimestrales.
CaixaBank Research estima que el PIB creció entre un 0,4% y un 0,5% intertrimestral en el primer trimestre (T1), en línea con una economía aún dinámica. Esta resistencia refleja la solidez de la demanda interna, apoyada por la bajada de tipos de interés, el crecimiento poblacional y los fondos de recuperación de la UE.
Si el aumento de los costes energéticos se mantiene temporal y moderado, CaixaBank Research estima que el crecimiento del PIB de España en 2026 se situaría en torno al 2%, frente al 2,4% previsto antes del conflicto en Oriente Medio.
Un mercado laboral sólido como ancla de estabilidad
El mercado laboral español sigue siendo un pilar clave de estabilidad. La afiliación a la Seguridad Social aumentó en más de 200.000 personas en marzo, ligeramente por encima de la media histórica reciente. Aunque el crecimiento del empleo se moderó marginalmente en términos desestacionalizados, la tendencia general sigue siendo positiva.
Esta fortaleza del empleo es fundamental: sostiene el consumo y ayuda a amortiguar el impacto del aumento de precios, incluso en un contexto de reaparición de presiones inflacionistas.
El impulso del turismo compensa parcialmente los riesgos geopolíticos
España se ha beneficiado de un efecto de “refugio seguro” en el turismo, ya que los viajeros se desplazan desde destinos percibidos con mayor riesgo en Oriente Medio y el Mediterráneo oriental. Las estimaciones del sector apuntan a que esto podría generar más de 4.000 millones de euros adicionales en ingresos turísticos en 2026.
Sin embargo, lo que hasta ahora parecía una apuesta relativamente segura se enfrenta a nuevos obstáculos. La posible escasez de combustible para aviación, agravado por el riesgo de un bloqueo naval de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, podrían afectar a las operaciones aéreas y reducir la capacidad. El aumento de los costes energéticos y una menor capacidad de consumo de los hogares también podrían lastrar la demanda turística.
Aunque la duración de cualquier interrupción sigue siendo incierta, el riesgo de shocks de precios podría hacer que los viajeros de verano sean más cautelosos.
Perspectiva: la inflación vuelve como principal riesgo
Los fundamentos económicos de España siguen siendo sólidos. El crecimiento se mantiene, el empleo es fuerte y los desequilibrios macroeconómicos son significativamente menores que en crisis anteriores.
Pero el shock derivado de la guerra en Irán ya está modificando la perspectiva. El canal de transmisión es la inflación, no la oferta. Los precios de la energía, y cada vez más los insumos alimentarios como los fertilizantes, determinarán la persistencia de esa presión. La intervención del Gobierno está ganando tiempo, pero no modifica la exposición subyacente a los mercados globales.
El próximo gran indicador será la publicación del PIB del primer trimestre a finales de abril, que mostrará si el sólido inicio del año es sostenible en un contexto de intensificación de los riesgos externos.

Grete Suarez es periodista financiera y cubre finanzas personales e inversión en España; ex Goldman Sachs y Deloitte, con artículos publicados en Quartz y Yahoo Finance, y productora de noticias en directo para CNN y Fox Business.
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